La infraestructura tecnológica de una empresa rara vez se diseña de una sola vez. Lo habitual es que crezca a medida que aparecen nuevas necesidades: se incorpora un servidor, se amplía el almacenamiento, se virtualizan determinadas aplicaciones, se añade una herramienta para las copias de seguridad y, con el tiempo, aparecen nuevas soluciones para monitorización, recuperación o acceso remoto.
Ese crecimiento progresivo puede dar lugar a un entorno perfectamente funcional, pero también a una infraestructura cada vez más difícil de administrar. Diferentes equipos, fabricantes, licencias y herramientas empiezan a convivir dentro de un sistema del que dependen aplicaciones críticas para la actividad diaria.
La infraestructura hiperconvergente surge precisamente como una respuesta a esta complejidad. Su objetivo es integrar dentro de una misma arquitectura funciones que tradicionalmente se gestionaban mediante soluciones independientes, simplificando la administración y facilitando aspectos como la protección y recuperación de los datos.
Sin embargo, adoptar hiperconvergencia no debería ser un objetivo en sí mismo. Lo importante es identificar cuándo aporta una ventaja real frente a mantener la infraestructura existente.
La hiperconvergencia tiene sentido cuando resuelve un problema real
Una infraestructura tradicional puede combinar servidores, almacenamiento, virtualización y sistemas de backup procedentes de diferentes fabricantes. Este modelo no tiene por qué ser incorrecto y puede seguir funcionando durante muchos años si responde adecuadamente a las necesidades de la empresa.
El problema aparece cuando esa fragmentación empieza a traducirse en mayores costes de administración, más tiempo dedicado al mantenimiento o una recuperación demasiado compleja cuando se produce una incidencia.
Desde COASER ya abordamos estas diferencias en nuestra página sobre por qué puede tener sentido una infraestructura hiperconvergente, donde analizamos aspectos como la gestión, los costes, los tiempos de recuperación y la protección de los datos.
La clave está, por tanto, en valorar la situación de partida. Si el entorno actual es sencillo, está bien dimensionado y permite administrar y recuperar los sistemas con facilidad, sustituirlo únicamente porque exista una tecnología más reciente puede no aportar suficiente valor. En cambio, cuando la infraestructura se ha convertido en un conjunto de soluciones difíciles de coordinar, el análisis cambia.
Señales de que conviene revisar la infraestructura actual
No existe un número concreto de empleados, servidores o máquinas virtuales a partir del cual una empresa necesite obligatoriamente hiperconvergencia. Hay organizaciones relativamente pequeñas con una dependencia tecnológica muy elevada y compañías mayores que mantienen necesidades de infraestructura bastante sencillas.
Lo que sí existen son determinadas situaciones que justifican estudiar una arquitectura diferente.
La gestión depende de demasiadas herramientas y proveedores
Una primera señal aparece cuando las tareas habituales requieren trabajar con diferentes interfaces para gestionar servidores, almacenamiento, virtualización, copias o recuperación.
Cada una de esas tecnologías puede funcionar correctamente de manera independiente, pero la complejidad se acumula. Las actualizaciones deben coordinarse, las compatibilidades tienen que mantenerse y una incidencia puede terminar requiriendo la participación de varios proveedores antes de localizar dónde está realmente el problema.
Una plataforma hiperconvergente trata de reducir esta fragmentación. En nuestra plataforma de gestión de datos hiperconvergentes integramos funciones relacionadas con virtualización, almacenamiento, copia de seguridad, restauración y recuperación ante desastres dentro de un entorno más unificado.
Para una empresa cuyo equipo IT dedica cada vez más tiempo a mantener la infraestructura en lugar de trabajar en proyectos de mejora, esta simplificación puede resultar especialmente interesante.
Las aplicaciones virtualizadas son cada vez más importantes para el negocio
La virtualización permite ejecutar diferentes servicios y aplicaciones sobre una infraestructura más flexible, pero también incrementa la importancia de proteger correctamente el entorno sobre el que funcionan.
Cuando ERP, bases de datos, servidores de archivos, aplicaciones de producción u otros sistemas críticos dependen de máquinas virtuales, no basta con pensar únicamente en capacidad y rendimiento. También hay que analizar qué ocurriría si una de esas cargas dejara de estar disponible y cuánto tiempo llevaría recuperarla.
No siempre es necesario cambiar toda la infraestructura para mejorar este punto. Si el problema principal se encuentra exclusivamente en la protección de un entorno VMware, por ejemplo, también trabajamos con una solución específica de backup de máquinas virtuales con NAKIVO, que permite proteger y recuperar máquinas, archivos y aplicaciones sin que ello implique necesariamente migrar a una arquitectura hiperconvergente.
Esta diferencia es importante porque la tecnología debería dimensionarse según el problema. Si basta con mejorar el backup, quizá no sea necesario renovar todo el entorno. Si el problema afecta conjuntamente a virtualización, almacenamiento, administración y recuperación, la hiperconvergencia empieza a tener más sentido.
La recuperación después de un incidente resulta demasiado lenta o compleja
Otra señal aparece cuando la empresa dispone de copias, pero recuperar la infraestructura completa requeriría reconstruir diferentes elementos por separado.
Después de un fallo grave o un incidente de seguridad, el tiempo no se dedica únicamente a recuperar archivos. Puede ser necesario volver a poner en marcha servidores, máquinas virtuales, aplicaciones, almacenamiento y comunicaciones antes de que los usuarios puedan trabajar con normalidad.
Por eso, la capacidad de recuperación debe formar parte del diseño de la infraestructura y no añadirse únicamente después de haber decidido qué hardware comprar.
SynetoOS integra virtualización, almacenamiento, protección de datos y recuperación ante desastres dentro de un mismo entorno, lo que permite abordar la infraestructura y su recuperación de una forma más coordinada.
En COASER contamos además con experiencias reales en este ámbito. En el caso de Rulisa Hydraulics, implantamos una solución basada en Syneto vinculada a la digitalización de su planta y a la necesidad de proteger los datos y disponer de capacidad de recuperación ante un desastre.
Este tipo de proyectos demuestra que la decisión sobre la infraestructura no debería limitarse a sustituir servidores o aumentar almacenamiento. Cuando la continuidad de la actividad es crítica, la recuperación también debe formar parte del proyecto desde el principio.
La renovación de servidores abre la oportunidad de replantear el modelo
El final de vida de un servidor, una ampliación importante de almacenamiento o la necesidad de renovar una plataforma de virtualización son momentos especialmente adecuados para analizar la arquitectura en su conjunto.
Si la empresa tiene que realizar una inversión relevante de todos modos, sustituir cada componente antiguo por una versión nueva equivalente puede perpetuar durante otros años los mismos problemas de complejidad.
Antes de decidir conviene estudiar las cargas de trabajo actuales, la evolución esperada, el nivel de disponibilidad requerido y la capacidad de recuperación necesaria.
En aquellos proyectos donde la inversión en hardware sea un factor relevante, desde COASER también podemos plantear alternativas de renting tecnológico, leasing y financiación de equipamiento para facilitar la renovación de la infraestructura sin concentrar necesariamente toda la inversión en el momento inicial.
La decisión debería tomarse considerando el coste global de mantener la infraestructura durante los próximos años, no únicamente el precio inicial de los equipos.
La nube híbrida también puede formar parte de la decisión
La elección no siempre consiste en decidir entre mantener toda la infraestructura en las instalaciones o trasladarla completamente a la nube.
Existen escenarios en los que resulta conveniente combinar recursos locales con servicios cloud. La plataforma Syneto CENTRAL está planteada precisamente para extender determinadas funciones de gestión, monitorización, acceso y protección hacia un entorno de nube híbrida.
Esta combinación puede resultar interesante cuando determinadas cargas necesitan permanecer localmente mientras otras funciones se benefician de los servicios cloud.
Desde COASER ya abordamos esta cuestión en el artículo ¿Y si la nube se cae? Lecciones para las pymes tras la caída de AWS y Azure, donde analizamos la conveniencia de evitar dependencias únicas y diseñar arquitecturas capaces de seguir funcionando ante diferentes tipos de incidencias.
Por tanto, estudiar hiperconvergencia no significa necesariamente renunciar a la nube. Puede formar parte de una estrategia híbrida en la que se decide qué cargas permanecen en local, cuáles se trasladan a servicios cloud y cómo se protegen y recuperan los datos entre ambos entornos.
No todas las empresas necesitan hiperconvergencia
Una pyme que utiliza principalmente aplicaciones SaaS, apenas mantiene servidores propios y no dispone de cargas críticas en local probablemente no necesite una plataforma hiperconvergente.
Tampoco tiene demasiado sentido sustituir una infraestructura reciente, sencilla de administrar y que cumple correctamente los requisitos de disponibilidad y recuperación únicamente para adoptar una arquitectura diferente.
El análisis debe comenzar siempre por las necesidades. En algunos casos será suficiente mejorar las copias; en otros habrá que ampliar almacenamiento, renovar servidores o reforzar la monitorización. Solo cuando aparecen conjuntamente problemas de complejidad, virtualización, protección y recuperación merece especialmente la pena estudiar la hiperconvergencia.
Por eso, en COASER recomendamos partir del análisis de la infraestructura existente antes de seleccionar una solución concreta. A través de nuestros servicios de sistemas podemos revisar el entorno actual, las cargas que soporta, los puntos de dependencia y las necesidades futuras para valorar qué evolución resulta más razonable.
La hiperconvergencia es una posibilidad, no una respuesta automática.
Syneto como plataforma hiperconvergente para empresas
Dentro de las soluciones que trabajamos en COASER, Syneto reúne virtualización, almacenamiento, protección de datos y recuperación ante desastres en una arquitectura integrada.
Esta propuesta resulta especialmente interesante para organizaciones que quieren reducir la fragmentación de su infraestructura y mejorar al mismo tiempo la capacidad de protección y recuperación.
En nuestra página Por qué Syneto profundizamos en su planteamiento para pymes, oficinas remotas y pequeños centros de datos, incluyendo funciones relacionadas con recuperación, protección continua y gestión de la infraestructura.
El objetivo, sin embargo, no debería ser implantar Syneto porque la empresa quiera “tener hiperconvergencia”. Para nosotros, un proyecto tiene sentido cuando la tecnología resuelve problemas concretos, simplifica la infraestructura existente y prepara mejor el entorno para las necesidades de los próximos años.
Decide primero qué necesita cambiar
Una infraestructura tecnológica debe facilitar que la empresa trabaje, no convertirse en una fuente permanente de complejidad.
Cuando los sistemas empiezan a requerir demasiadas herramientas para administrarse, aumenta la dependencia de diferentes proveedores, las cargas virtualizadas se vuelven críticas o la recuperación ante una incidencia resulta demasiado lenta, conviene revisar si mantener el mismo modelo sigue siendo la mejor opción.
La hiperconvergencia puede ser una respuesta, pero no debería ser automática. El punto de partida debe ser analizar la infraestructura existente, las aplicaciones que sostienen la actividad y los objetivos de crecimiento y continuidad del negocio.
Si tu empresa está valorando renovar servidores, almacenamiento o virtualización, puedes hablar con nuestro equipo para que revisemos primero la situación actual y determinemos si una infraestructura hiperconvergente tiene realmente sentido para vuestro entorno.


